Travesía Verano 2010 de Cosas de Autos: ¿todo esto vamos a llevar?

Travesía Verano 2010 de Cosas de Autos: ¿todo esto vamos a llevar?

El baúl es clave en un cualquier viaje y motivo de decisión de compra de un vehículo. En el caso del Chevrolet Agile, un hatchback compacto de menos de 4 metros, sus diseñadores pusieron especial énfasis en este aspecto y en esta travesía mi familia parece haber querido ponerlos a prueba. Casi empecinados en querer corroborar si es verdad que tiene el baúl más grande del segmento, nadie quiso dejar de traer lo suyo y -encima- en los preparativos recibimos algunas cosas extra que nos vendrán bárbaro más adelante como son dos sillas plegables y una mochila portaniños para trekking. Juro que en las horas previas creí que todo lo que copaba nuestro living no entraría ni en el baúl de un sedán pero finalmente, como en un tetris, entró.

Travesía Chevrolet Agile - Foto: Cosas de Autos

En las fotos pueden ver la cantidad de bultos y que sólo me animé a bajar en nuestra segunda parada del viaje, la casa de unos amigos (Guille y Adrián) en Cipolletti, Río Negro, a unos 1.200 km de nuestro punto de partida. No hace falta que los cuenten, son once conformados por: un carrito para bebé, un bolso grande, un bolso mediano, tres bolsos chicos, dos mochilas, las dos sillas plegadas y la esterilla.
La clave para que todo cupiese (así se dice) está en un piso plano que mantiene casi una forma rectangular en toda su superficie y en la profundidad del mismo; sólo tuve que viajar con la luneta levemente levantada (sin necesidad de sacarla de sus guías) lo que no me dificultó en absoluto la visión hacia atrás.
A pesar de este punto a favor, no puedo dejar de señalar un aspecto negativo del baúl: no cuenta con apertura desde el interior ni en la llave, sólo se puede abrir dando media vuelta con la cerradura, lo cual es engorroso porque obliga a tener la llave siempre a mano (debido a que tampoco cuenta con manija o botón).
Espero recordar el orden en que estaban ubicados cada uno de los bultos para poder acomodarlos antes de seguir viaje rumbo al próximo destino, Villa Pehuenia, Neuquén.

Consumo un poco más elevado
El consumo de Santa Rosa a Cipolletti estuvo en el orden de los 9 litros cada 100 km. (casi un litro más que en el tramo anterior) un poco debido a que elevé la velocidad crucero a 130 km/h debido al intenso viento (casi siempre de frente) y otro tanto al intenso tráfico en el tramo final, desde General Roca por la ruta nacional 22. Muchos camiones y pocas posibilidades de sobrepaso hicieron eterno el arribo y obligaron a algunos bises de María Elena Walsh para calmar a la tropa.

Sobre el Autor

Periodista. Amante de los autos de toda la vida y en los medios desde 1994, en 2006 le di forma a este blog. Más sobre mí haciendo clic en la casita ->

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