Travesía Verano 2010 de Cosas de Autos: ¿Qué tal el motor del Agile?

Travesía Verano 2010 de Cosas de Autos con el Chevrolet Agile

Penúltima entrega de la travesía patagónica de Cosas de Autos abordo del Chevrolet Agile. Nos habíamos quedado en San Martín de los Andes y alrededores, recorriendo diariamente más de 100 km. sobre ripio y asfalto, con el aire acondicionado siempre encendido y las ventanillas arriba. Tras seis jornadas viviendo en el Cerro Chapelco llegó la hora de volver a cargar todo y bajar la ladera por última vez rumbo al sur, hacia la ciudad de San Carlos de Bariloche. El camino elegido es la famosa ruta de los Siete Lagos, denominación que adopta porque bordea las márgenes de los lagos: Machónico, Falkner, Villarino, Escondido, Espejo, Correntoso y Nahuel Huapi.
Son 189 km. (51 de ellos de ripio) por las rutas 234, 231 y 237 los que separan ambas ciudades y los que hizo el Agile sin problemas. La parte de ripio podría decirse que fue mejor que la de la etapa anterior (Pehuenia-San Martín) y peor que la primera (la de la llegada a Pehuenia). El camino está comenzando a ser preparado para un asfalto que nunca llega y tiene piedra de diferentes tamaños y hay parte de “serrucho” en subida que obliga a andar muy despacio en primera velocidad.
Antes de llegar a destino nos permitimos hacer un alto en el Lago Espejo para tomar mate y descansar en un lugar único pero que -lamentablemente- encontramos muy sucio y con mucha gente. Antes de la caída del sol cruzamos Villa La Angostura y poco después nos dio la bienvenida el imponente Nahuel Huapi.

Travesía Verano 2010 de Cosas de Autos con el Chevrolet Agile

Una vez que cruzamos el centro de Bariloche nos dirigimos más hacia el sur para encontrar el camino que nos llevara al Cerro Catedral, ya que nuestro departamento estaba en plena Villa Catedral. Los 8 km. desde la ruta hasta la Villa Catedral están en perfecto estado, algo mal señalizados en las curvas, pero la traza es más ancha y “divertida” que la del Chapelco, obligando a poner en algún caso segunda velocidad para poder trepar. El termómetro externo de la computadora del Agile dio cuenta en cada subida del descenso de temperatura que en la penúltima noche llegó a marcar ¡apenas 4 grados! Sí, cuando parecía que sólo sería probado en jornadas calurosas, se bancó una jornada bien fría y lluviosa; sólo le quedó experimentar la nieve (y por poco no la tuvo).

Travesía Verano 2010 de Cosas de Autos con el Chevrolet Agile

Circuito Chico, Llao Llao, Cerro Campanario (genial vista), Colonia Suiza y el Catedral formaron parte de nuestros paseos durante nuestra estadía en Bariloche antes de emprender el retorno a Buenos Aires, previa escala nuevamente en Cipolletti.

Travesía Verano 2010 de Cosas de Autos con el Chevrolet Agile

“¿Qué tal el motorcito?”
Esta pregunta fue una de las más recurrentes a lo largo del viaje. La gente expresó sus dudas sobre el rendimiento y la performance del 1.4 litros de 92 cv del Chevrolet Agile el cual, a priori, señaló como “chico para semejante auto”. Habiendo tenido la posibilidad de testear meses antes el mismo motor en el Chevrolet Corsa Classic puedo decir que a aquel le sobra y al Agile, le cae justo. Claro que uno siempre quiere más, si pudiera pedir pediría -sin ir más lejos- un 16v como el del Aveo, por qué no.

Motor del Chevrolet Agile.

De todos modos, el Agile es un auto compacto pensado para la ciudad (y el Mercosur), priorizando no la potencia sino la agilidad y economía. Sin embargo donde mejor se desempeña no es “abajo” sino “arriba”, cuando ya venció la inercia; es ahí donde responde con suficiencia y sorprende, ya que en los tramos de ruta -por ejemplo- en ningún momento obligó a desconectar el aire acondicionado para un sobrepaso sino que bastó con un rebaje.
Es un motor comprimido, al cual mediante una nueva gestión electrónica se le sacó más potencia y que ronda las 4.000 rpm a la velocidad máxima 130 km/h. A 120 km/h, como les conté en la primera entrega de estos envíos, viaja mucho más relajado, a 500 rpm menos y así lo agradece en el consumo.
¿La insonorización? Es buena y recién se lo empieza a percibir a partir de las 3.500 rpm y a “sufrir” arriba de las 4.000 rpm. Por su parte la velocidad final declarada en fábrica es de 160 km/h y algo de eso hay.
La caja es suave y si bien podría contar con alguna relación más corta, privilegia un andar descansado. Cuesta al principio acostumbrarse al botón-gatillo de la marcha atrás (en reemplazo del anillo) pero es sólo cuestión de tiempo.

Travesía Verano 2010 de Cosas de Autos con el Chevrolet Agile

Sabiéndolo llevar, el motor del Agile puede dar grandes satisfacciones, sobre todo al bolsillo (más cuando en el sur, donde ¡la nafta sin plomo cuesta $4.2 por litro!). Casi siempre cargado, con una familia abordo, subiendo y bajando de marchas, en ripio, con tráfico y demás, a lo largo de la travesía arrojó un promedio de consumo de 8.7 litros cada 100 km.
No mostró fallas en frío, el motor del aire acondicionado no le hizo experimentar caídas en vueltas pronunciadas y el display de la temperatura ni se movió de las tres rayas.
Cosas de Autos le hizo 4.380 km. al Chevrolet Agile, el cual al llegar a Buenos Aires entra en el service de los 10.000 km previstos por el fabricante. Veremos qué dice el servicio de posventa.

Travesía Verano 2010 de Cosas de Autos con el Chevrolet Agile

Sobre el Autor

Periodista. Amante de los autos de toda la vida y en los medios desde 1994, en 2006 le di forma a este blog. Más sobre mí haciendo clic en la casita ->

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