#Experimentar: Cosas de Autos probó el Renault Kwid

Experimentar Renault Kwid - Foto: Cosas de Autos

“Ni muy muy, ni tan tan”. Esa era una típica frase popular que se usaba hace muchos años para graficar que las cosas no se ubicaban en los extremos; entendemos que aplica para este nuevo o de Cosas de Autos al que Renault denominó como “El SUV de los compactos”. Ni es un SUV ni es tan compacto. Y lejos de nuestros prejuicios, rescatamos varios puntos interesantes en la versión Iconic.

Consideramos que el Kwid es heredero del exitoso Sandero Stepway. Y si salió bien aquella vez, por qué no habría de salir ahora, habrán pensado en Renault. Veamos.

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A bordo
Sí, si antes de subirnos giramos a su alrededor, parece un SUV chico. La propuesta está lograda, pero claramente es pretenciosa. La marca pudo haber hecho un city car, podría haber optado por hacer un smart low cost, pero prefirió aprovechar la tendencia de los consumidores y “anabolizar” a su benjamín. Le dio una altura elevada y ángulos de ataque y salida propios de quien optará por animarse al off road, aunque probablemente sus neumáticos nunca pisen la tierra.

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Buena primera impresión al subirse. Y no es poca cosa.

Al subir comprobamos que la calidad es buena, con pequeños detalles que cambian la percepción de quien lo analiza: la combinación de texturas en los tapizados, la inclusión de plástico blanco en los interiores de puerta, insertos en Piano Black o símil cromado…

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El diseño del volante es agradable, específico de este modelo, pero nos quedamos con ganas de que fuera multi-función y que incorporará los comandos multimedia, del celular y tuviera control de velocidad crucero pero no. Buscamos infructuosamente una y otra vez subir y bajar el volumen pero no, esa operación hay que hacerla en la pantalla táctil de 7″ del sistema Media NAV 3.0 que incluye cámara de retroceso, navegador y sistema de Driving Eco2.

La dotación de equipamiento se completa con aire acondicionado, espejos eléctricos, cierre centralizado con mando a distancia y en velocidad, apertura desde el interior del depósito del tanque de combustible, llave tipo navaja, y apertura eléctrica del portón trasero desde el interior y desde la llave.

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Detalles del equipamiento de la versión Iconic del Kwid.

Marcamos como negativo que la computadora de abordo se opera desde una aguja en los relojes (lo cual es incómodo y poco seguro) y como defecto que carece de alza-cristales traseros (son manuales) mientras que la ubicación de los delanteros no está en las puertas sino en la consola central y no son one touch.

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Sin regulación de ningún tipo para el volante ni en altura para la butaca.

La posición de manejo no logra ser óptima porque la columna de dirección no se regula ni altura ni en profundidad, sólo se puede regular longitudinalmente la butaca; por otra parte los apoya-cabezas están integrados mientras que los cinturones sí cuentan con regulación.

En las plazas traseras la habitabilidad para dos adultos altos es compleja pero dos chicos pueden viajar cómodos sin problemas; la plaza central es reducida y a pesar de que cuenta con apoya-cabezas, no está dotada de cinturón de tres puntos, por lo que no es aconsejable su uso.

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Plazas traseras sólo para dos: la del medio es muy chica y no tiene cinturón inercial.

La visibilidad desde el puesto de conducción merece una línea: hacia atrás es acotada por el tamaño reducido de la luneta, mientras que los espejos retrovisores son pequeños, por lo tanto habrá que estar atento a dos cuestiones.

La primera es la visión hacia el “ángulo muerto” del pilar C (el trasero) que es muy ancho, y la segunda es la visión lateral porque también es muy ancho el pilar B (el del medio) y junto con la butaca (que es alta) puede complicarse el campo visual hacia la derecha.

Otros puntos mejorables son la ausencia de espacios porta-objetos, de luz de guantera y de luces testigo en diferentes teclas que hacen dificultosa su ubicación de noche. Por otro lado, las trabas de puertas no se desactivan al quitar el o o al abrir la puerta del conductor, lo que obliga a destrabarlas desde el botón central.

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El baúl fue uno de los puntos que más nos sorprendió del Kwid.

El baúl fue uno de los aspectos que más nos sorprendió por su buena capacidad de 290 litros (ampliable hasta los 1.100 litros) y porque debajo de la alfombra guarda un auxilio homogéneo. Respecto a los neumáticos son Continental en medida 165/70 R14 con llantas de chapa.

Dato: a partir de marzo se normaliza la entrega de las denominadas Flex Wheel de esta versión. En el inicio de la comercialización se detectó una falla en las mismas, fueron discontinuadas y reemplazadas por las llantas de chapa con tazas con las que vino la versión que probamos.

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Bien por Renault que lo equipó con un auxilio homogéneo.

Al volante
Una de las cualidades con las que fue concebido el Kwid es -a nuestro juicio- una de sus penalidades. Cuando probamos Sandero y Logan resaltamos su andar, su confort de marcha viajando a cualquier velocidad en calles empedradas o rotas, donde ambos modelos demostraron una configuración de suspensión a prueba de (casi) todo.

Esperábamos lo mismo de Kwid pero no lo encontramos; por su altura (180 mm) y ángulo de ataque (25°) sus bajos no tocan jamás en cunetas pero lo notamos algo duro en cuando a su suspensión y hasta acusó algún golpe en el tren trasero al pasar rápido por pozos.

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Buena altura pero suspensión algo dura. Neumáticos Continental y llantas de chapa (que serán reemplazadas a futuro).

En este mismo sentido, al salir a la ruta su altura y centro de gravedad elevado obligan a llevarlo con mucho criterio y evitar maniobras bruscas así como a tener en cuenta los vientos laterales.

La dirección eléctrica es una muy buena aliada en maniobras a baja velocidad pero hay que acostumbrarse yendo a alta velocidad. Es un vehículo que rola lento, por lo tanto en una contra-volanteo es probable que recién esté enderezándose cuando hayamos corregido la dirección. Y no cuenta con la asistencia de un Control de Estabilidad (ESP) como para cubrir nuestros errores.

Hasta los 100 ó 110 km/h se lo siente bien pero a medida que se incrementa la velocidad se deben ultimar los recaudos, considerando además que es un vehículos de sólo 796 kg.

Dicho esto, también su bajo peso le confieren gran agilidad con una muy buena relación peso-potencia de 11,8 kg/cv, a pesar de que el motor de 1 litro tiene sólo tiene 66 cv @ 5.500 rpm; en ciudad -que es donde mayormente se desenvolverá- se desenvuelve con soltura gracias a la buena relación de caja, con una primera y segunda marcha cortas, y una selectora precisa.

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Motor de tres cilindros, 12v y 66cv con caja de quinta.

Si bien su torque máximo es de apenas 93 Nm y está a 4.250 rpm, como dijimos anteriormente, “sale bien de abajo”.

El otro punto de la mecánica que no nos agradó tanto es que este tres cilindros de 12 válvulas denota una vibración constante, aún más en ralentí; ya hemos probado otros motores de este tipo, nos ha gustado la rumorosidad que generan pero nunca nos habían llegado a molestar (quizás un poco por la insonorización y otro tanto por el régimen al cual giran). En el caso del Kwid se perciben vibraciones que creemos Renault puede mejorar a futuro.

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Por el lado del consumo las cifras fueron más que buenas: a 100 km/h el motor gira a 3.200 rpm con un rendimiento de 17,2 km/l y a 120 km/h lo hace a 3.700 rpm y acusa 14,8 km/l. A lo largo de nuestro o, donde recorrimos unos 400 km, el consumo promedio fue de 14,5 km/l.

Cuando probamos el Kwid en el evento de lanzamiento, notamos “gomosidad” en el pedal de freno y un ruido intermitente al accionarlo; esto fue modificado en Brasil para las unidades que comenzaron a llegar al país a posteriori. Se trabajó en pastillas, discos y hasta en la llanta, y corroboramos que hubo una mejora. No se escuchan ruidos y aunque el pedal es un poco más largo que en otros autos, su funcionamiento es correcto.

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Conclusión
Visto desde afuera, la apuesta de Renault es osada y acertada: el Kwid parece más de lo que es, y eso puede decidir su compra. Funcionalmente jamás será un SUV pero tiene dos o tres puntos salientes que lo hacen versátil e interesante.

Le reclamamos un poco más de equipamiento y mejoras mecánicas para terminar de redondear el concepto. Destacamos que cuenta con cuatro airbags de serie pero también reclamamos cinturones de tres puntos y alza-cristales para todos. Por precio, no está mal porque su amplia oferta abarca diferentes alternativas que se ajustan a todo tipo de bolsillo, y es competitivo respecto de sus rivales directos.

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Sobre el Autor

Periodista. Amante de los autos de toda la vida y en los medios desde 1994, en 2006 le di forma a este blog. Más sobre mí haciendo clic en la casita ->

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