#Experimentar: Cosas de Autos probó el Suzuki Baleno GLX AT

Experimentar del Suzuki Baleno - Foto: Cosas de Autos

Suzuki es una firma que en Argentina goza de buena imagen gracias a la fama que se ganaron los Swift en la década del 90 y en los años siguientes cuando estuvo en manos de GM. También es una marca que -ya en poder de Distribuidora Automotriz– sufrió como pocas los avatares de los cambios en las reglamentaciones por parte del gobierno anterior, y que sobrevivió gracias a la fidelidad de los clientes de Vitara.

Recién hace tres años logró consolidar sus operaciones locales y con la llegada de Inchcape parece tomar aún más impulso. Sin embargo, es de la mano de los productos que una automotriz logra vencer la inercia y meterse en el imaginario colectivo para convertirse en una opción concreta de compra. Y ahí está el Baleno, el modelo que nos convoca.

Este hatch que llega importado desde la India nada tiene que ver con el poco agraciado sedán homónimo que se comercializaba dos décadas atrás; ostenta un diseño original y una nivel de calidad global que iguala el de México y se equipara con lo mejor del Mercosur.

Hoy en día, que un auto no se parezca a ninguno es casi un elogio y eso sucede con este Baleno. Por otra parte, el mérito de los diseñadores de Suzuki es haber logrado que luzca más grande de lo que realmente es. Mide 3.995 mm de largo pero al mirarlo de atrás se lo percibe robusto, con “hombros” generosos, casi como del segmento C.

Buena capacidad de baúl, ligeramente por encima de la media del segmento.

Mide menos de cuatro metros pero parece más.

A bordo
Sus 2.520 mm de distancia entre ejes le confieren una muy buena habitabilidad interior, algo que permite que los pasajeros de las plazas traseras viajen cómodos sin resignar capacidad de carga (355 litros).

Experimentar del Suzuki Baleno - Foto: Cosas de Autos

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Buena capacidad de baúl, ligeramente por encima de la media del segmento.

Lamentablemente, dentro de la globalización entró también aquello del auxilio temporal: debajo del piso se esconde un “ruedín” de llanta amarilla que sólo permite circular hasta los 80 km/h.

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Auxilio temporal, un punto bajo para este hatch indio.

La calidad percibida es más que satisfactoria al igual que las terminaciones; la plancha no es de material soft touch sino de plástico duro pero de todos modos está bien al tacto, al igual que los revestimientos de puertas, todo con detalles en plásticos en gris y algunos elementos cromados como los tiradores.

Buena capacidad de baúl, ligeramente por encima de la media del segmento.

Los tapizados, en tanto, son forrados en una tela de agradable diseño, que se percibe resistente al uso y con butacas que demuestran una correcta sujeción lateral.

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Como siempre resaltamos, el volante es un elemento a tener en cuenta porque es lo que nos conecta al vehículo y en este caso es de muy bien grip, forrado en cuero y del tipo multi-función para operar el equipo de sonido, el control de velocidad crucero y el teléfono celular.

Buena capacidad de baúl, ligeramente por encima de la media del segmento.

Muy buena la calidad del volante y (demasiado) completa la info de la compu de a bordo.

La visibilidad desde el puesto del conductor es buena, tanto hacia los costados (pilar B) como hacia atrás (con un conveniente ventiluz en el generoso pilar C para evitar puntos ciegos), e incluso a través de la luneta.

De su equipamiento destacamos la muy buena calidad de la central multimedia táctil de 6,8″ que responde con gran rapidez a todo tipo de operación, incluye navegador, gran cantidad de aplicaciones y cámara de retroceso.

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La central multimedia es 6,8″ y responde muy rápidamente a las operaciones.

También merece una mención la completa computadora de a bordo ubicada entre los relojes (todos los medidores son analógicos) y que cuenta con indicadores de potencia, torque, fuerza G y diferentes funciones configurables.

El equipamiento de esta versión GLX -única en nuestro mercado- sobresale además por contar con climatizador automático, apoya-brazos central, acceso sin llave, arranque por botón, espejos eléctricos con luces de giro incorporadas y sensores de estacionamiento trasero, entre otros.

En contrapartida no nos gustó que la computadora se opere mediante las clásicas agujas que obligan a pasar la mano por el volante y que, como tiene tantas funciones, no es del todo intuitiva.

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Algunos detalles del equipamiento de este Baleno GLX.

Donde el Baleno también nos dejó con las ganas fue en la ausencia de regulación en profundidad de la columna de dirección; en la falta de luces en baúl, para-soles y guantera; que no tiene cierre centralizado automático de puertas; que no permite apertura del portón trasero desde el interior y que sólo ofrece one touch en la ventanilla del conductor.

Al volante
¿Qué fue lo que más nos sorprendió? El comportamiento de la caja. A priori, tratándose de una transmisión automática de cuatro velocidades de convertidor de par, esperábamos tironeos y saltos bien marcados de marchas que llevaran el régimen de vueltas bien arriba con ruidos molestos, además de consumos elevados. Nada de eso.

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Caja automática convencional de cuatro marchas pero de muy buen funcionamiento y con modo Over Drive desconectable (marcado en rojo).

Por el contrario, la caja se comportó muy serena, con pasos de marchas imperceptibles y una interesante función denominada Over Drive que se activa desde el pomo de la palanca de cambios; similar a lo que sería un modo Sport, lleva el pasaje de marchas casi “al corte”, ideal para maniobras de sobrepaso en ruta. Para ser perfecta sólo le faltaría un modo secuencial.

Así se muestra la desactivación del Overdrive que estira el pasaje de marchas.

De acuerdo a nuestras mediciones a 100 km/h el motor viaja muy relajado a 2.500 rpm y el consumo es de 21,3 km/l; a 120 km/h gira a un régimen de 3.000 rpm y rinde 15,6 km/l, mientras que a 130 km/h marcha a 3.300 rpm y acusa 14,3 km/l. Cifras más que interesantes tratándose de un vehículo sin modo Eco y de este segmento.

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Ver para creer: el consumo nos pareció bajo, tanto que lo medimos una y otra vez para corroborarlo.

Algo que nos llamó la atención que haya tanto espacio en el vano motor y que el impulsor no tenga una cobertura plástica como es usual; también que le falta pintura en el interior del capó.

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Motor 1.4, 16v de 95 cv con tecnología VVT.

La impresión general al volante es más que satisfactoria; se lo nota ágil, silencioso, sale bien “de abajo” y el motor “empuja” bien a pesar de sus 95 cv. Es que este 1.4 litros, 16v con sistema VVT de variación de válvulas y 130 Nm de torque tiene una buena relación peso-potencia de 9.8 kg/cv, por tratarse de un hatch de apenas 935 kg.

Quizás para nuestras calles la suspensión trasera sea algo dura ya que transmite algún que otro golpe sin llegar a ser exagerado, mientras que los bajos suelen tocar al paso de cunetas. En ruta el comportamiento dinámico lo muestra firme sin vicios, con rolidos lentos y no se percibieron ingresos de viento.

En cuanto a la dirección cuenta con asistencia eléctrica que en estacionamiento o a baja velocidad permite una cómoda maniobrabilidad pero que, a su vez, notamos hay que ayudar levemente a recuperar el centro al doblar.

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Cabe resaltar la completa configuración de seguridad con la que llega a nuestro país que incluye frenos de disco en las cuatro ruedas con ABS, EBD y AFU; Control de Estabilidad (ESP); seis airbags y faros anti-niebla delanteros y traseros, además de las luces diurnas (DRL) reglamentarias y los ganchos ISOFIX para las sillas de niños.

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Frenos de disco traseros, otro punto a favor.

Conclusión
Le falta promoción a este modelo que en la calle hace que la gente primero mire con detenimiento la “S” del frente y luego camine hacia la cola buscando el emblema de “Baleno”. “No sabía que se vendía acá, ¿es nuevo?”, nos preguntaron en más de una oportunidad antes de consultarnos el precio.

¿Es caro? Esta versión se comercializa a u$s 23.000 (unos $472.000 al cambio actual), de los cuales -vale recordar- un 35% corresponde a impuestos por ser importado extra-zona.

Aunque no es un valor que le permita competir de igual a igual con las versiones más equipadas de modelos Mercosur de última generación (como Volkswagen Polo o Fiat Argo), es competitivo con otros pares como el Kia Rio AT (que llega desde México a u$s 23.900 con similar equipamiento) o el Toyota Yaris CVT (que se importa desde Tailandia a $413.600, sólo con doble airbag y sin ESP).

Por eso nuestro veredicto es que -sin venir desde Japón- nuevamente hay un Suzuki en Argentina que le hace honor a la tradición de la firma japonesa y que merece ser considerado.

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Sobre el Autor

Periodista. Amante de los autos de toda la vida y en los medios desde 1994, en 2006 le di forma a este blog. Más sobre mí haciendo clic en la casita ->

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