Entrevista exclusiva a Juan Manuel Díaz

Mucha pasión, mucho talento
Este diseñador rosarino forjó su carrera en Italia. Trabaja en el Centro de Estilo de Alfa Romeo, creó el interior del último súper deportivo de la marca y diseñó un modelo que se lanzará mundialmente este año.

Juan Manuel Díaz, o Manu, es un rosarino de 33 años como cualquier otro que decidió ir a probar suerte en Europa y que volvió para pasar las fiestas junto a su familia. Mientras camina distentido por la costanera se encuentra con ex compañeros del secundario que lo saludan sorprendidos por su presencia. Seguramente saben que le va bien, pero no tanto. Quizá ignoren que aquel chico que se la pasaba dibujando autitos en clase, que coleccionaba la revista Parabrisas y que miraba “El Auto Fantástico” hoy es un talentoso diseñador de Alfa Romeo, del que Rosario y la Argentina deben estar orgullosos.
“Siempre me gustaron lo autos. A mi mamá la llamaban de la escuela porque me la pasaba dibujando y no prestaba atención. Primero quería ser piloto de carreras, pero después quise ser diseñador, así que me lo tomé en serio. Intenté seguir arquitectura durante dos años en la UNR, pero no me fue bien. En una materia que me hacían hacer croquis, el profesor me llamó y me dijo: ‘Pibe, le metiste más detalles al auto que está en la puerta que al edificio’, así que dejé”, recuerda.

El apoyo familiar fue fundamental para encaminar lo que hasta ese momento era un hobby y convertirlo en una salida laboral. “Mientras trabajaba con mi papá, empecé un curso de Diseño Aplicado al Transporte, dictado en Rosario por el Diseñador Industrial Guillermo López Arena. La tesis era diseñar un auto, parecido a lo que se hace en Europa”. Esos fueron sus primeros pasos pero la idea de emigrar apareció de repente cuando, en una revista, Juan Manuel leyó acerca del Istituto Europeo di Design, en Italia; allá mandó sus trabajos para intentar ganar una de las 25 admisiones anuales, la cual le fue aceptada. “Mis viejos me bancaron porque veían que yo estaba muy encaminado, a pesar de que la lógica era que siguiera al frente de la empresa que tenía por entonces mi papá”, destaca. Corría 1998 y él tenía 24 años recién cumplidos. En pocas semanas hizo la valija, dejó a su novia y su familia, y se fue a aprender en la cuna del diseño lo que lo tanto lo apasionaba. Pudo irse gracias al esfuerzo de sus padres, que se quedaron en un país que estalló y a los cuales, de repente, todo les costó el triple. “Eso me motivó aún más, había un solo tiro y tenía que pegarle”, dice.
Fueron tres años de estudio en Turín, al cabo de los cuales fue seleccionado para una pasantía de tres meses en Renault de Lyon, Francia. Luego regresó al IED, presentó su tesis y fue convocado para un training en la firma carrocera Pininfarina. “Había 80% de posibilidades de quedarme ahí, cada 15 días me lo prometían, pero usaron la excusa de la caída de las Torres Gemelas y no me tomaron. Quien por entonces era mi jefe hoy está en el Grupo Fiat y me reconoció. ‘¿Vio cómo es la vida? Terminamos trabajando juntos de todas formas’, me dijo, pero yo por entonces necesitaba el trabajo, no tenía para vivir, Argentina estaba en llamas y yo había llevado a mi novia a vivir conmigo…”, recuerda.

FORTUNA, VOLUNTAD Y TALENTO
Cuando aún estaba esperando la chance de quedarse en Pininfarina, Juan Manuel fue ado por Wolfgang Egger, por entonces Director de Diseño de Lancia, para que se sumara a su equipo. Al momento de decidirse, Díaz optó por ser sincero con Egger y se inclinó por Pininfarina sin saber que luego se quedaría sin nada.
Ante este panorama gris, comenzó a gastar su dinero en enviar carpetas a diferentes empresas como Nissan, Seat y BMW, sin éxito. ¿Y si lo llamaba a Egger? “Él me había dicho que cualquier cosa lo ara, así que guardé mi orgullo y lo llamé. Me atendió su secretaria y me dio una cita para el día siguiente en Inovo, el estudio de diseño del profesor que me lo presentó”. Veinticuatro horas después, Juan Manuel fue contratado por Egger para diseñar indirectamente para Fiat con la promesa de que en un año, después de que aprendiera y se formara, podría pasar a Alfa Romeo. Pero el sol salió de repente para él: apenas tres semanas después, Egger le confirmó que empezaba a trabajar en la firma de Milán.

La suerte es una carta que siempre está en el mazo, pero que no sirve de nada si no se la sabe acompañar de la carta del talento y la voluntad. Ante la oportunidad de su vida, Díaz puso lo mejor de sí. Se mudó a un hotel cercano a su nuevo trabajo pero la vida lo sorprendió con el fallecimiento de su padre; esto no lo hizo claudicar y siguió adelante. En octubre de 2002 ingresó oficialmente en Alfa Romeo, donde asegura que encontró un excelente equipo, en el que todos se ayudan y donde se nutrió de los conocimientos de su jefe y de sus compañeros. Fue destinado al área de Diseño de Interiores y su primer trabajo fue nada menos que el desarrollo del 8C Competizione, un súper deportivo premiado internacionalmente, del que sólo se harán 500 unidades pero que por entonces era apenas una idea del área de marketing de Alfa.
“Fue un proyecto muy lindo pero también pesado porque era un auto que no estaba en los planes y entonces había que tratar de convencer a la gente que tomaba las decisiones. Al principio se quería hacer algo muy tecnológico pero después en el Centro de Estilo se lo fue modificando para acercarlo más a lo que fue siempre la marca”, revela. “Para mí, en particular, fue lindo porque yo debería haber trabajado junto a un Senior Designer pero finalmente esta persona fue absorbida para otro proyecto, así que trabajé solo. Fue duro, hubo jornadas de trabajo muy extensas, y Egger prometía presentaciones que había que cumplir sí o sí porque el tipo es alemán”, enfatiza. “Tuve la suerte de entrar a trabajar en un auto que hace historia, que ya es de colección”.

DEL 8C AL JUNIOR
El Alfa Romeo 8C Competizione es un pura sangre italiano que fue presentado por primera vez en el Salón de Frankfurt de 2003 y que por estos días está comenzándose la entrega de las primeras unidades. Juan Manuel no duda en decir que es un modelo que representa fielmente la historia de la casa milanesa. El auto causó sensación en todos los lugares donde se lo presentó, en lo que fue un resurgir de la marca. “Algunos diseñadores dijeron que es un auto retro, pero no es así. ¿Lo dicen por los faros redondos? Se optó por eso porque Alfa tenía un lenguaje de diseño que lo fueron copiando todas las marcas generalistas, entonces Egger optó por cambiar y buscó en la rica historia de la marca elementos que lo identificaran. Pero si los diseñadores lo votaron en Car Design News como el Auto del Año de 2006 es porque gustó, ¿no?”, se pregunta orgulloso.
“Hay muchas anécdotas, como cuando lo presentamos en el Concurso de elegancia Villa d’Este 2004 y ganó. A muchos tipos pesados (sic) del diseño no les gustó porque Alfa Romeo aparecía después de tanto tiempo con un ‘prototipo marchante’ a base de mucho esfuerzo a nivel personal y mucha menos inversión que otros. Fuimos y ganamos con un ‘auto para manejar’, que es lo que quiere la gente. Pero no terminó ahí, dos años después presentamos la versión Spider y volvimos a ganar y ahí explotó todo. Tipos que los ves hablando de filosofía del diseño y dando charlas, se pusieron como nenes porque no habían ganado sus autos”, recuerda entre risas.
Después del 8C Competiziones, a Juan Manuel le tocó participar activamente del diseño exterior de dos modelos, uno de ellos de producción denominado Junior, el cual va a ser presentado este año. “Para mí un diseñador de autos debe saber hacer de todo, así que pedí dar una mano en otros proyectos en la parte de exteriores, y Egger me fue llevando y me enseñó. La del Junior fue mi cuarta experiencia en exteriores, pero no puedo contar mucho por el tema del espionaje industrial. Sólo puedo decir que es un auto muy lindo y que tiene la misma filosofía y características del 8C Competizione”.
Hace algunas semanas, en internet circularon algunas imágenes del modelo en cuestión: “Son fotos que alguien tomó durante un focus group para saber si gusta o no. Estoy muy ansioso por esta presentación. El auto está terminado, no sabemos qué nombre va a tener, espero que no se llame Furiosa, como se decidió por votación en la web…”, vuelve a reirse.
Juan Manuel Díaz se siente orgulloso de Alfa Romeo, a quien no duda en considerarla “una de las automotrices que marca tendencia en lo que es belleza del automóvil y que marca tendencia”. Menciona la marca y se emociona: “Yo viajo de Milán a Turín en el auto del trabajo, un Alfa Romeo GT negro y me topo en la ruta con un Audi o un BMW y lo quiero pasar. Ahí te das cuenta de que no es sólo pasión por el trabajo. Mi ex jefe, Egger, me enseñó que a un Alfa Romeo se lo estaciona de frente, por lo que es la trompa, porque es un auto orgulloso. Quizás suene maniacal, pero es así. Estamos cada vez más locos por lo que hacemos, las cosas se están haciendo muy bien y eso se va a notar en los próximos años”.

A horas del inicio de un nuevo año, Manu vuelve a toparse con compañeros de la escuela, testigos de los retos de las maestras por tanto dibujito de autos. Posa para las fotos y, tras despedirse de ON24, parte hacia la casa de su madre donde la familia lo espera para celebrar antes de que regrese a Italia. Allá nadie lo reta, todo lo contrario.

Juan Manuel Díaz – Textuales para Cosas de Autos Blog

“Cuando finalmente decidieron hacer el 8C Competizione, cambiaron la mecánica original prevista; fue entonces que hubo que adaptar algunas cosas, por ejemplo del interior. Para entonces yo estaba trabajando en otro proyecto y es importante remarcar la profesionalidad de mi colega diseñador que respetó lo que yo había hecho sobre una nueva realidad y casi no se notan diferencias. Es difícil hacer eso, es como que le pruebes un vestido a Claudia Schiffer y que después te traigan a otra modelo y te pidan que le quede igual.”

“Tuve la posibilidad de manejar el 8C Competizione dentro de la fábrica y emociona. Recién en ese momento me aflojé y dije ‘lo pude hacer’. Ahí sentí que todo el esfuerzo de mi viejo, de la familia, de mi mujer y mío personal había dado sus frutos.”

“Un día cualquiera de trabajo en el Alfa Romeo Centro Stile es muy lindo. Entro entre las 8 y las 9 de la mañana con muchas expectativas y después se duplican. Eso sí, salgo cuando salgo, que puede ser muy tarde. Es cero rutinario; la gente cree que es hacer dibujos en un tablero, pero eso es apenas el 20% de las tareas. Se trabaja en la computadora, sobre el modelo escala 1:1 y 1:4, se tienen reuniones en Turín con los ingenieros, se visitan proveedores en Modena… Además hay que gestionar a mucha gente que participa.”

“Hay muchos procesos en el desarrollo de un auto, simplificándolo es así: del dibujo original se pasa a un modelo virtual; ese modelo virtual lleva a una fresa de control numérico; ahí se trabaja con modelistas para corregir o cambiar cosas que a lo mejor quedaban bien en la pantalla pero no en el modelo real; después se fresa nuevamente, se presenta y por último llega la parte más difícil: la ingenierización. Es ahí donde está la verdadera creatividad e inteligencia del diseñador, cuando tiene ‘algo duro’ abajo. En ese momento es donde realmente aprendés cómo se hace un auto.”

“Hay que aprender a trabajar en equipo y tratar de conciliar con todas las áreas: calidad, producto, ingeniería o el que maneja el dinero de la inversión y de repente te dice: ‘Ponemos este farolito porque nos cuesta 5 euros menos por auto’. Yo aprendí a tomarme el tiempo para responder y digo: ‘Bueno, vamos a ver. Lo consulto y vemos’.”

“Lo pensaba antes, no lo digo ahora que trabajo ahí, pero Alfa Romeo es una de las automotrices que marca tendencia en lo que es belleza del automóvil. El 156 incorporó un montón de elementos que después fueron copiados por muchas otras marcas, y fue un auto que no necesitó de líneas extrañas. Alfa Romeo, por ejemplo, fue la primera marca que partió el paragolpes con el escudo, y ahora están todos haciendo lo mismo con las parrillas y las tomas de aire abajo. O los faros que tenía en el inicio el 147, hace diez años, hoy en día es algo que copian Volkswagen y Audi. Mismo Chris Bangle y Walter De Silva han salido de la escuela italiana, y ahora uno es jefe de diseño Audi y otro de BMW. Eso quiere decir que es una marca que siempre ha marcado tendencia sin necesitar de cosas rebuscadas para ser lindos; autos que por su belleza perduran en el tiempo. Hay gente que ama o que odia a Alfa Romeo, y eso es bueno, porque no es una marca generalista.”

“Alfa Romeo apunta a lo que es premium. Seguramente el que compra un auto de esta marca es alguien que sabe manejar y que sabe lo que tiene ‘abajo’ un Alfa Romeo, es alguien que entiende un poco más…”

“Algunos autos que me hubiesen gustado diseñar: la nueva Coupé Serie 3 de BMW y el Porsche 911. De Alfa Romeo me hubiese gustado estar en todos, desde la 33 Stradale, el Disco Volante a el Duetto.”

“Autos que siempre me quitaron el sueño: la Ferrari 250 GTO, el Lamborghini Countach, el Porsche 928 y el Corvette Stingray, uno de los autos más lindos del mundo.”

“Espero que los autos que manejen nuestros nietos sean más ‘limpios’ y que no sean tan tecnológicos como le gustaría a los japoneses. Que uno no pierda el gusto de manejar, que tenga la posibilidad de experimentar las sensaciones. Creo que va a haber un mercado para todo y cada marca para cada público.”

Por Sergio Cutuli para ON 24 – Diciembre 2007

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